sábado, 28 de mayo de 2016

Artículo

Los ojos del perro siberiano: literatura juvenil incorporada en los programas del MEP


  • Escrito por una profesora de Español de Secundaria


El presente artículo contiene el punto de vista de quien escribe, como docente de Español de Secundaria, tras algunos años de haber enseñado la novela de Santana en referencia.

Hace muchos años, cuando estuve en sétimo año, teníamos que leer "María", de Jorge Isaacs. Eran otros tiempos. Como lectora incipiente, recuerdo que me gustó el texto, fue apasionante a pesar de que las costumbres han cambiado. Me emocioné cuando el protagonista describe el amor que sentía por María desde niños, y cómo este aumentó aunque estaban separados. Cuando Efraín volvió tras recibir la carta de María, y la halló muerta, fue realmente triste para mí. Recuerdo que la novela la leí varias veces, dado el romanticismo que encontré en ella y es que siempre he sido soñadora, tal vez por eso elegí la profesión que tengo, una idealista medio quijotesca.

En fin, hoy, en medio del siglo XXI, el texto  mencionado resulta totalmente descontextualizado. ¿Cómo explicar el pudor de María al tratar de que Efraín no le viera los pies? Eso entre otros aspectos como que ni tan siquiera se dieran un beso en toda la novela. Los jóvenes de hoy requieren textos que reflejen su modo de vida, que despierten su interés, que llamen su atención.

Cuando recibí la noticia de que el programa de lectura había cambiado, recibí con gozo la noticia. Me propuse para leer la mayoría de las nuevas incorporaciones, y entonces fue cuando hallé "Los ojos del perro siberiano" de Antonio Santana. Vi su extensión, relativamente corta, vi su sencillez de estilo de narración, el tema que trata que resulta atractivo para la juventud actual: el SIDA y cómo sobrellevarlo. Todo contado por un joven de 18 años. Sin duda alguna, el titular que reza "literatura juvenil" capturó mi atención así como la del estudiantado con quien he compartido este texto.

Escribo esto porque recientemente estoy volviendo a impartir la enseñanza y aprendizaje de dicha novela. Me encanta ver a mis estudiantes sumergidos en la novela, con deseo de que Ezequiel, el personaje con la enfermedad, no muera, a pesar de que al inicio del texto nos anunciaron que ya había fallecido. Verlos cómo se cuestionan del porqué del título, desean encontrar la razón de la importancia del "perro siberiano".

Eso es lo que la literatura debe proporcionar, encanto, fascinación en los educandos. Como dice el epígrafe  de la novela, "desasosiego". Eso es lo que debe provocar la literatura. Por eso aplaudo la elección de esta obra para sétimo año; ojalá pudiéramos contar con más textos como este para el disfrute de nuestros lectores incipientes.





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